Durante años, en las reuniones mensuales con nuestros clientes pasaba siempre lo mismo. Repasábamos los resultados y, en algún momento, aparecía la misma frase:
Empresarios que querían entender qué estaban comprando. Dueños que necesitaban leer un informe sin depender de que alguien se lo tradujera. Equipos internos que querían dejar de improvisar. Y varias empresas que directamente nos pedían capacitar a su gente en vez de tercerizar todo.
Al principio lo resolvíamos en reuniones, con explicaciones sueltas y algún taller a pedido. Hasta que entendimos que eso ya no era una consulta: era una necesidad del mercado uruguayo que nadie estaba atendiendo bien.
Así nació la Academia Marketina: para transformar en formación estructurada lo que veníamos enseñando informalmente, cliente por cliente, durante ocho años.